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3.6.11

Cuando haces autoestop ya no hay stop


El autoestop debe de ser muy adictivo. De hecho, una vez conocí a un hombre que lo había practicado por tierra, mar y aire. Sólo le faltó el espacio, medio favorito de Ford Prefect, coprotagonista de la Guía del autoestopista galáctico.

No voy a decir nada que no se haya dicho ya sobre la obra más famosa de Douglas Adams (no porque no pueda, sino porque ahora mismo no me apetece). Una obra con fans en todo el mundo y parte del Facebook:



Lo que más me gusta es el doble "me gusta" representado por el gesto universal del autoestop.

27.12.10

Citas paralelas (11)


Luego habrán de infiltrarse entre los militares. Como soldados, estarán tan continuamente consagrados a confraternizar entre sí, confeccionándose los uniformes de modo que ajusten como tripas de salchicha, inventando trajes de combate nuevos y variados, dando fiestas y cócteles, etc., que no tendrán nunca tiempo de combatir. […] el mundo no tendrá ya guerras sino orgías globales realizadas con todo protocolo y con un espíritu verdaderemente internacional, pues estas gentes superan las simples diferencias nacionales.

JOHN KENNEDY TOOLE,
La conjura de los necios

Obama firma la abolición de la ley que prohíbe a los homosexuales servir en el Ejército.


Parece que Obama se ha empezado a tomar en serio lo de su Nobel de la Paz.

9.12.10

Obra no vista


Pepín Bello es, según Vila-Matas, "el arquetipo genial del artista hispano sin obras". Esto es lo mismo que ser pichichi sin goles, alpinista sin cumbres o grupo parlamentario sin escaños. Lo mismo, pero mucho más difícil: porque un arquetipo es un 'modelo original y primario en un arte u otra cosa', y para que haya un modelo tiene que haber imitadores. Pero ¿quién puede imitar la obra de un artista sin obras?

La respuesta está en Twitter: un no lugar donde el legado de Pepín Bello ha calado profundamente, incluso entre autores con abundante obra escrita.





Y seguro que hay más. Porque, diga lo que diga Bécquer, podrá no haber poesías, pero siempre habrá poetas.

14.10.10

Recuperando el hilo del antepenúltimo post


Disneyworld, Disneyland, por el culo te la dan.

ANDRÉS CALAMARO, "Enola Gay"

¿Habéis leído un capítulo de Error humano en el que Chuck Palahniuk relata sus experiencias embutido en un disfraz de perro?

¿Habéis escuchado una canción de Els Amics de les Arts sobre un hombre que trabaja haciendo de perro?

¿Os acordáis cuando, hace unos años, circulaba por YouTube el vídeo de una fiesta despendolada que tenía a los personajes clásicos de Disney como protagonistas, aunque en realidad no eran personajes clásicos de Disney sino trabajadores contemporáneos de Eurodisney (o Disneyworld París o como se llame, que no se aclaran ni ellos), y no os parece que esta pregunta está siendo demasiado larga?

Pues la novela de Miqui Otero Hilo musical (que aparece en mi antepenúltimo post) no transcurre en Disneyworld, pero casi: Villa verano es como un outlet de parque temático, con trabajadores sobreexplotados dentro de sus disfraces de segunda mano, en un clima laboral asfixiante que me recuerda a la enrarecida atmósfera de la decadente agencia de publicidad de Entonces llegamos al final, de Joshua Ferris. Con una importante diferencia: en Villa verano no se resignan sin más y, para lo que les queda en el convento, están decididos a liarla hasta el infinito y más allá. Y vaya si la lían. En medio de todo esto también cuelgan en YouTube el vídeo de una farra como la de Eurodisney; pero, dentro del contexto de la enloquecida trama, como que resulta lógico y natural y pasa poco menos que desapercibido.

Aunque no me extrañaría que la anécdota del vídeo parisino fuera lo que llevó a Otero a tirar del hilo que ha acabado desembocando en esta divertida (pero con ciertas dosis de nostalgia del futuro y morriña de Galicia) y muy recomendable historia.

Un dato curioso: el antepenúltimo post, "Valga la redundancia (3)", es el tercero de una serie sobre redundancias visuales iniciada años atrás con una imagen paceña que me viene que ni pintada para ilustrar este texto:

19.9.10

Citas paralelas (9)


Dios no existe pero es un gran personaje.

RODRIGO FRESÁN, Vidas de santos

Dios es mi personaje de ficción favorito.

HOMER J. SIMPSON, en Los Simpson

No sé cuál de las dos frases fue anterior, ni me importa. Ambas recogen algo que ya estaba en el aire (una idea, un personaje). Además, quien esté libre de pescado, que tire la primera caña.


Una confesión/confusión

Hace casi medio año insinué que Philip Pullman se había basado en mi tesis de que Clark no es Supermán para sostener que Jesús no es Cristo. Toma castaña. Aunque no se armó la de Dios es Cristo ni María, la Moreneta (la Mari Morena), quisiera pedir disculpas y decir Diego donde había dicho digo y no te digo trigo por no llamarte Rodrigo. Desde luego, es altamente improbable que Pullman conociera mi obra (disponible en Bubok), aunque no me extrañaría que hubiese leído Vidas de santos. ¿Que en qué me baso? En que… bueno, mejor no sigo, que no quiero cometer un espóiler. Dios me libre. De todos modos, la carne es fofa y soy incapaz de resistir la tentación de incluir otra cita del libro de Fresán, gemelo perverso de Paul Giamatti (quien, dicho sea de paso, debería ser la encarnación fílmica de Homer Simpson):

¿Recuerdas cómo nunca nos vieron juntos, siempre por separado, sin siquiera notar la diferencia entre nosotros?

Empecé a leer Vidas de santos el 3 de septiembre de 2010, casi tres años y medio después de haber pergeñado este post y de haber leído la recomendación incluida en los comentarios. Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

30.8.10

Pelis de Nolan y libros que molan




Creo que lo escribió Terry Pratchett. Es más: creo que lo escribió Terry Pratchett en El éxodo de los gnomos. Lo que creo que escribió es más o menos esto: la mejor forma de conseguir que alguien haga algo es convencerlo de que ha sido idea suya. No sé si la idea se le ocurrió a Pratchett, pero cuando la leí me pareció haber encontrado la clave para dominarlos a todos y atarlos en las tinieblas. Debo aclarar, por si alguien no ha leído el texto de la derecha, que soy publicitario (o publicista, para los no publicitarios).

Ahora diréis: “La teoría esa está muy bien, pero lo difícil es llevarla a la práctica.” Y añadiréis: “Es tan difícil que sólo hay una persona en el mundo capaz de convencer a otra persona de que la idea que no ha tenido sí la ha tenido: Leonardo DiCaprio.” De hecho, ése es el argumento de la última película de Christopher Nolan, Origen, mezclado en la termotúrmix con la teoría de las pesadillas matrioska expuesta de modo ejemplar por Senil Dion en La vida en chándal. Un libro del que ya hablaré en su momento, cuando me lo haya leído del todo. Un libro de 216 páginas que en la 30 ya me ha insertado la idea de escribir este post. Un libro que, desde luego, no creo que Nolan haya leído, porque acaba de salir al mercado. Pero quizás sí haya leído el blog en el que se basa, y que no ha sido objeto de plagio porque el autor del libro y el autor del blog son la misma persona.

Conclusión: Senil Dion se introdujo en un sueño de Christopher Nolan (que no duerme en pijama, sino en chándal) y le dejó caer su teoría, así como quien no quiere la cosa. Y Nolan, cuando despertó, dijo: “Eureka, he tenido una idea superoriginal y voy a hacer una película de ciencia-ficción sin superhéroes, en plan vuelta a los orígenes pseudosicológicos (o seudopsicológicos) de mi cine.” Y por eso, porque es una vuelta a los orígenes, decide titularla Inception, que es la denominación de Origen original. También es lo contrario de excepción.

Ésta es mi teoría. Sin embargo, queda un cabo suelto: en cierta escena de la película, la protagonista (que se llama Ariadne y diseña laberintos) se fabrica un peón de metal con un torno. Se supone que lo hace porque DiCaprio tiene una peonza, y todo el mundo sabe que peón es apócope de peonza. Lo que ella no sabe (ni Nolan, ni todo el mundo) es que yo tengo un peón igual. Un peón que fabricó mi padre con un torno. Y es que, al final, todo gira en torno a las mismas ideas. El eterno retorno y tal.

Volviendo al origen del post: ¿conseguí llevar a la práctica la teoría de Pratchett? La respuesta es: sí. La mecánica, por si a alguien le interesa, es muy sencilla y consta de tres pasos:

A. Tú tienes una idea para un anuncio de gafas con montura paraláctica y quieres que tu director creativo la apruebe. Por ejemplo: Rappel conquista Marte.

B. Para ello, debes buscar algo que tu director creativo haya dicho. Tiene que ser un comentario casual, algo que haya soltado como sin darle importancia. Por ejemplo: Nadie es profeta en su tierra.

C. Relacionas A con B, y le dices a tu director creativo: “Oye, eso que dijiste el otro día… Sí, hombre, cómo no te vas a acordar… Sí, lo de que nadie es profeta en su tierra… Pues eso, que me parece una idea debuta madre, eso y que Rappel conquista Marte. ¿Rodamos con Fesser o con Batievsky?”

Creedme: funciona. El único inconveniente es que luego tienes que convencer al cliente de que la idea no ha sido de tu director creativo, sino suya, y éso es algo que no puedes hacer con tu director creativo delante. Y siempre está delante, a no ser que:

a. No se le dé un ardite que el cliente apruebe la idea, porque él tiene cosas más importantes en que pensar (ganar premios, básicamente).

b. Confíe en ti. Y si tu director creativo confía en ti, ¿para qué manipularlo con incepciones de tres pasos?

Para ir acabando, que es gerundio:

Me ha venido a la mente el vídeo de un mentalista que les hacía un encargo a unos creativos publicitarios y luego adivinaba la idea que habían tenido, pero en realidad no es que la hubiera adivinado, sino que antes de pasarles el encargo se había encargado de que ellos tuvieran esa idea.

Si ahora se os ocurre buscarlo en YouTube, será porque a mí se me ha ocurrido antes. En cambio, si leéis La vida en chándal, será una de las mejores ideas que habréis tenido en vuestra vida. Creedme.

Post postum. Aquí podéis leer el post original de las pesadillas matrioska, para que veáis que no me lo he inventado. Fijaos en la fecha y preguntaos: ¿qué estaba haciendo Christopher Nolan el 21 de agosto de 2008?

9.8.10

Bobería




Es lo malo de los libros a granel: te pueden endosar heroína adulterada.

De todos modos, estas e-ratas flaubertianas no son exclusivas de los libros electrónicos:

Más bochornoso (como el ambiente) me resulta un catálogo de una editorial de un importante grupo de comunicación (caliente, caliente, que te quemas) en el que se reproduce la cubierta de una nueva edición de Madame Bovary en la que figura como autor Gustave (y atención a la oclusiva labial sonora) Flauvert. Supongo que a estas alturas ya lo habrán corregido y, de paso, el texto explicativo que asegura que la novela está "considerada una de las mejores obras lingüísticas de la historia".

MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO, Babelia
(10/07/2010)

27.7.10

Daniel Defoe, Robinson Crusoe y Danielle Rousseau no son la misma persona


Al regresar por la playa, vi muchas especies de aves acuáticas que desconocía, pero quedé sorprendido y casi asustado por la presencia de dos o tres focas.

DANIEL DEFOE, Robinson Crusoe

Pues no quiero ni imaginar el susto que se habría llevado el bueno de Robinson si, en lugar de focas, hubiera encontrado osos polares. O peor: a Juliet Burke preguntándole si está embarazado y, en caso afirmativo, si la inseminación se produjo dentro o fuera de la isla.

Aunque, para susto, el que me he llevado al tropezarme en la Lostpedia con este báner:



Dios los cría y Jacob* los junta.

* Y en la entrada de Jacob: un Googleanuncio con el titular "Find people".

25.5.10

Vampiros de Luisiana que beben sangre embotellada


No es una página de Facebook. Tampoco es el tagline de True blood, ni de los libros de Charlaine Harris en los que se basa la serie de HBO. El título de este post hace alusión a algunos de los personajes de Sueño del Fevre, novela de George R.R. Martin que vio la luz allá por 1982.

La acción se sitúa a mediados del siglo XIX, cuando los vampiros aún no habían salido del armario (me refiero al armario de los vampiros, no al de Narnia). Y aunque algunos de ellos ya bebían sangre embotellada, no se trataba de Tru Blood, sino de sangre de verdad. Bueno, en realidad era sangre de oveja adulterada, pero no deja de ser algo más biológico que ese mejunje sintético de los japoneses.

¿Y qué más puedo decir del libro que no se haya dicho ya?

Por ejemplo, esto: Sueño del Fevre es un libro más absorbente que la compresa de un anuncio con sangre falsa, pero real (azul).

O esto: Martin construye una novela de terror y de aventuras a bordo del mejor vapor del Misisipi; una historia donde Mark Twain y Bram Stoker se dan la mano y se corren una buena farra.

O esto: Es un libro que, cuando lo acabas, te entran ganas de dejarlo todo, marcharte al alto Misisipi (a salvo de la marea negra) y construir un fabuloso barco fluvial (como hizo el propio Twain en el volumen más prescindible de la, por lo demás, muy recomendable serie del Mundo del Río, de Philip José Farmer).



Leo en el Not A Blog de George R.R. Martin que en algún lugar del mundo ha empezado a salir una adaptación en cómic con dibujante malagueño. El siguiente paso lógico sería que HBO (it's not TV) hiciera su propia adaptación en formato serie. Incluso la podría vender como una precuela de True blood. Pero casi mejor que esperen al final de Canción de hielo y fuego, serie que es una adaptación de otra (magnífica) serie de novelas de Martin. La serie (la de TV) aún no ha empezado; la serie (la de los libros) nadie sabe cuándo acabará, si es que acaba.

Hablando de acabar, un consejo: esta noche no crucéis el Misisipi.

Y hablando de consejos para esta noche: si vuestra TDT sintoniza IB3, no os podéis perder Això no és Islàndia, el primer programa imperdible de la era post-Lost.

22.4.10

La publicidad del futuro


Todos los sitios son buenos para anuncios. Aquel curandero de las purgaciones solía estar pegado en todos los urinarios. Nunca se le ve ahora. Estrictamente confidencial. Dr. Hy Franks. No le costaba una perra como la autopublicidad de Maginni el maestro de baile. Tenía unos tíos que los pegaran o los pegaría él mismo, a lo mejor, con disimulo al entrar a la carrera para hacer aguas. Braguetazo con nocturnidad.


Le sugerí un carro transparente de exhibición con dos chicas elegantes sentadas dentro escribiendo cartas, cuadernos, sobres, papel secante. Apuesto a que eso habría dado en el blanco. Unas chicas elegantes escribiendo algo llaman la atención en seguida. Todo el mundo muriéndose de ganas de saber qué escribe ésa. Si uno mira fijamente a nada se le reúnen veinte alrededor. […] O el tintero que sugerí con una mancha falsa de celuloide negro.

A esto le llaman publicidad 360, street marketing, ambient, guerrilla… Son nuevas formas de dirigirse al consumidor, el no va más de la publicidad moderna, posmoderna y lo que va después de posmoderna. Porque los spots ya no son modernos. ¿Cómo van a ser modernos, si ya los hacía Bill Bernbach (un sabio) en los años 60? ¡Los años 60! Parafraseando a Obi-Wan Kenobi (otro sabio), el spot es un formato noble para una época más civilizada. Pero no importa, porque ahora la publicidad se ha lanzado a la conquista de nuevos medios, nuevos espacios, nuevos universos: territorios inimaginables hasta hace apenas unos años.

Los fragmentos, por cierto, corresponden a un libro publicado en 1922: Ulises, de James Joyce.

18.4.10

Cuatro palabras


Me desperté recién afeitado.

ANDRÉS NEUMAN, "Novela de terror"

¿Se puede decir más con menos?

Seguramente no, pero si no lo digo reviento: el barbero de Andrés Neuman es el dinosaurio de Monterroso.

¿O es el ángel de Alberto Montt?

14.4.10

La ciudad con nombre de felpudo




Como todo el mundo sabe, los felpudos están ahí para que los recién llegados no ensucien nuestras casas. Pero ¿qué pasa cuando el felpudo es nuestra casa? ¿Qué pasa cuando el felpudo es nuestra ciudad? Una ciudad arrodillada a los pies de los forasteros para que hagan con ella lo que quieran, como propone su himno (interpretado por Anita Velasco, la chica que no quiere ser un planeta). Suponiendo, claro, que los forasteros existan.

Welcome es una ciudad alfombra donde las miserias no se barren debajo de la misma: se dejan encima y se maquillan. Con publicidad, con ocio y entretenimiento, con información ficticia. También con maquillaje. Porque en Welcome hay mucho maquillaje, y el resultado es tan chillón que si Mr. Marshall tuviera planes de pasar por esta ciudad, a la fuerza tendría que detenerse. Y se quedaría. Yo también me quedaría, me habría quedado a vivir si no fuera porque Welcome es un planeta con nombre de ciudad que sólo tiene 286 páginas, las cuales se consumen en un suspiro. (Suspiro.)

Welcome es una ciudad que se mira al espejo, como si fuera forastera de sí misma. Una ciudad egoturista y egosurfista en un escenario entregado a visitantes que no existen. Y es que (cuenta la leyenda) no hay vida más allá de Welcome. Lo demás es desierto.

Corrijo: sí hay un visitante. Llega a bordo de un objeto volador no identificado, aterriza como puede en un centro comercial y deja 1.603 muertos, que se dice pronto. Un pequeño sacrificio para una ciudad que recibe al forastero con alegría, aunque nadie crea en su existencia. Ni en la de los 1.603 muertos. Unos dicen que es la acción publicitaria de una futura serie de televisión. Otros sostienen que se trata del regreso de un autor de best sellers, desaparecido años atrás. Lo importante no es quién tiene la verdad, sino quién es capaz de imponer la suya propia, aunque sea una verdad de mentira. Pero la verdad verdadera está ahí dentro. Está en el interior del ovni, y tarde o temprano saldrá a la luz cegadora de Welcome.

Bienvenidos a Welcome es una comedia divina y altamente divertida. También es la primera novela de Laura Fernández (o la primera que firma con su apellido). Una novela que, según la Casa del Libro, está agotada. Pero yo no lo creo, porque es un libro inagotable. Y si lo que quieren decir es que no quedan ejemplares, también es mentira. Si aterrizan aquí y siguen las instrucciones, quizás puedan conseguir su pasaje a Welcome.

En enero de 2011, Seix Barral publicará la siguiente novela de la autora: Wendolin Kramer. Será un gran éxito de público y crítica (lo sé porque acabo de venir del futuro) y a buen seguro hará que Bienvenidos a Welcome se vuelva a publicar, esta vez en una edición de tapa dura y punto de libro elaborado en terciopelo azul marino, con ilustraciones a dos tintas de personajes inolvidables, como Brandy Newman, Anita Velasco, Claudio Arden, San Melbourne, Júpiter Ron, Rita y Bobo Sedán, Ginger Ale, Pony Caro, Arto México, Fred Ladillo, Dios y un largo etcétera de nombres propios y extraños que deberían tener sus respectivas entradas en la Wikipedia. Pero ¿por qué esperar tanto tiempo, cuando aún se puede conseguir la edición original y desclasificada (o descatalogada, siempre me lío) de un libro único en toda la galaxia?

Acabo con una frase que, aunque ha quedado un poco descolgada, me apetecía incluir:

Si Bienvenidos a Welcome fuera una serie, yo mataría* por trabajar en ella.

* Pero sólo a los malos, como Dexter.

20.3.10

Citas paralelas (4)


Ahora yo tengo que confesar que jamás pude ni he podido posteriormente hacer o encontrar un solo palindroma que vaya más allá de los ya dados por la madre naturaleza: oro, ara, ama, eme, etcétera, excepto uno que me costó horas de esfuerzo pero tan escatológico, para vergüenza mía, que me apresuro a ponerlo aquí: ¡Acá, caca! Sospecho que Mejía Sánchez tampoco, pues finalmente, cuando empezamos, por incapacidad manifiesta, a buscar un nuevo género, o sea los falsos palindromas (ejemplo: Don Odón, que suena pero no es), salió con uno falsísimo pero que a todos en un momento dado nos pareció auténtico, pues en esos días se hablaba del premio Nobel para Alfonso Reyes:

Alfonso no ve el Nobel famoso,

que no se lee de atrás para adelante ni de broma

AUGUSTO MONTERROSO
Movimiento perpetuo


Amar la trama

JORGE DREXLER, "La trama y el desenlace"
Amar la trama

14.3.10

El primer post colaborativo


Dicen que hay millones de parados en España, en Europa, en el mundo. Es mentira: no están parados, están trabajando gratis. Desde hace un tiempo, todos somos empleados de gasolineras, restaurantes, tiendas de muebles y demás autoservicios. (Hasta la Fnac dispone de cajas de autoventa donde nos podemos vender a nosotros mismos los libros y discos que nos compramos a nosotros mismos y que luego empaquetamos para regalarnos a nosotros mismos.)

Pero esto sólo fue el principio. Porque entonces llegó la Internet dos punto cero y, con ella, el invento de la década, del siglo, del milenio: el contenido generado por los propios usuarios. Mark Zuckerberg, Tom Anderson, Jimmy Wales y Biz Stone (hasta hace poco yo creía que Biz Stone era un robot, como Mailer Daemon) se están forrando gracias al trabajo de millones de personas que lo hacen gratis.

Y ahora viene lo mejor, la palabra mágica. El adjetivo del millón de dólares. La etiqueta capaz de atraernos a todos y atarnos en las tinieblas. Me estoy refiriendo a colaborativo. A simple vista, parece un término insustancial; tiene tan poca sustancia, de hecho, que ni siquiera figura en el diccionario. Y, sin embargo, es una palabra (no me cansaré de repetirlo) mágica. Porque, no importa las veces que se utilice, siempre parecerá que la acabamos de inventar.

Basten unos ejemplos para entenderlo:

“La primera novela colaborativa” (despuesdegoogle, 3/2/2007)

“Nació el primer spot colaborativo-aditivo” (LatinSpots.com, 30/9/2008)

“Han creado la primera película colaborativa del mundo” (Taringa!, 15/7/2009)

“Un premio sobre la primera novela colaborativa inspirada en un videojuego” (Papel en blanco, 1/8/2009)

“Cineasta chilena quiere hacer la primera película 'colaborativa' en Internet”. (Emol, 1/2/2010)

“[…] Patterson contará con una ayuda especial: la de 28 escritores más que participarán con él en la primera novela colaborativa escrita desde Internet.” (Enlaces del día, 19/2/2010)

Pasaba por allí podría ser el primer libro colaborativo de Facebook” (Yorokobu, 22/2/2010)

Todos los ejemplos llevan implícito el mismo mensaje: "¡Pero qué originales y qué modernos son!" Y también: "Parece mentira que no se le haya ocurrido a nadie antes."

En efecto: parece mentira porque es mentira. Esto ya se le ocurrió hace bastante tiempo a un muchacho que tenía que encalar una valla.

Tom le entregó la brocha con gesto de mala gana, pero con el corazón alegre. Y mientras el ex vapor Gran Missouri trabajaba y sudaba bajo el sol, sentado a la sombra, sobre un barril, balanceaba las piernas, masticaba la manzana y planeaba el degüello de otros inocentes. No le faltaba personal; por allí pasaban muchachos a cada rato; venían a burlarse, pero se quedaban a encalar la valla. Antes de que Ben se agotara, ya había vendido Tom el turno siguiente a Billy Fisher por una cometa en buenas condiciones, y cuando éste se cansó, Johny Miller compró los derechos a cambio de una rata muerta y un bramante para llevarla colgada… y así sucesivamente, hora tras hora.

MARK TWAIN
Las aventuras de Tom Sawyer


Damas y caballeros, con todos ustedes, ¡la primera valla colaborativa!

Por cierto, ¿hay alguna película que no sea colaborativa? ¿Y algún spot?

17.2.10

Del dicho al Facebook


I

Lo mejor de vivir en Zombieland es que se acabaron los estados de Facebook.
COLUMBUS, Zombieland
(guionistas: Rhett Reese & Paul Wernick)


Pues tiene gracia: el personaje de Columbus está interpretado por Jesse Eisenberg, el mismo actor que dará vida (es un decir) a Mark Zuckerberg en The social network.

Mark Zuckerberg es el papá de Facebook.


II

No hay premio literario donde el protagonista o algún personaje utilicen Internet.
ALMUDENA GRANDES, Babelia
(30/1/2010)


Pues también tiene gracia: a bote pronto, se me ocurren dos novelas premiadas cuyos protagonistas (y algunos personajes) no sólo utilizan Internet, sino que lo hacen de forma habitual.

Una es Lujoyglamour.net, de JJ Merelo, novela galardonada con el primer Premio Bubok de Creación Literaria. Ya he hablado de ella en este blog, así que no me repetiré. Sólo voy a decir que, si no la habéis leído, ya estáis tardando; con lo cual no pretendo meteros prisa. De hecho, que sea un libro con blogs y chats y todas esas cosas supuestamente incompatibles con la literatura no impide que lo mismo pueda disfrutarse ahora que dentro de veinte años (cuando los blogs y los chats, y hasta los libros, sean cosa del pasado).

La otra es Egosurfing, ganadora del Premi Josep Pla 2010. Es la segunda novela de Llucia Ramis; la primera fue Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys, a la que ya dediqué algunas líneas.*

De Egosurfing también he hablado en este blog, pero he hablado tan y tan poco que no corro el riesgo de repetirme. Como en el libro de Merelo, la red está presente desde el mismo título (el término egosurfing se refiere a buscar información acerca de uno mismo en Internet); sin embargo, no es una novela ciberpunk ni ciberfunk. De hecho, la única realidad virtual es la realidad misma, que es tanto o más virtual que el propio Facebook. Los personajes (Teseos perdidos en un laberinto sin hilos pero con wifi) navegan por la vida como si estuvieran permanentemente conectados a una red social: ya sea dejando mensajes personales en un muro real, ya sea estableciendo amistades instantáneas con completos desconocidos.

Y éste es otro tema: la aparente contradicción entre ser un desconocido para los demás y ser famoso para el mundo. ¿Se puede ser las dos cosas a la vez y no estar loco? La protagonista, por ejemplo, es una Wall Woman anónima cuyo nombre es pronunciado (denunciado) en un programa de televisión y, sin embargo, no aparece en ninguna entrada de Google. Lo primero no la convierte (pervierte) necesariamente en famosa; lo segundo tampoco la transforma en una completa desconocida: ahí está esa webcam insolente que la espía como si fuera un Miniyó (miniego) del Gran Hermano. Por si esto fuera poco (Pocoyó), Egosurfing es una novela sumamente divertida (pervertida) y la clara demostración de que el Josep Pla es un premio mucho más juicioso que el Nobel de la Paz.

No os la perdáis, o estaréis perdidos.



Curiosidades seudoproféticas:

a) Cuando escribí este post, la novela aún no había sido publicada y, por lo tanto, no podía saber que el título acabaría luciendo un asterisco en la portada.
b) En catalán, el femenino de Pla es Plana. El diminutivo de Plana es Planeta.

* Como comenté en su día, Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys incluye una referencia a Atrapado en el tiempo, película protagonizada por Bill Murray y dirigida por Harold Ramis, presunto primo de Llucia. Bill y Harold son dos de los protagonistas de Cazafantasmas, filme que recibe un singular homenaje en Zombieland, donde Bill Murray tiene un cameo memorable. Como en The wire, todo está conectado (con cables o con wifi, tanto da).

27.11.09

Hacerse el (héroe) sueco es fácil


¿Qué libro les tiene robado el corazón y las horas muertas a los paisanos de Lisbeth Salander? ¿Alguno de Larsson?



Moraleja: Nadie es profeta en su tierra (y Dios en la de todos).

Post postum. Evidentemente, la película está tuneada. En la original no salía Santiago Segura.

SPOT: © Tackfilm (descubierto a través de Gauche Protocol).

ACTUALIZACIÓN 30/11/2009

Si el vídeo tarda en cargarse, aquí podéis ver una versión más light.

17.8.09

Martin, no corras


Estoy leyendo Los viajes de Tuf. No es el mejor libro de George R.R. Martin, pero es un buen libro. Se trata de un conjunto de relatos de ciencia-ficción, escritos entre 1978 y 1986, sumamente entretenidos y con el discreto encanto de lo pulp.

El protagonista, Haviland Tuf, es un ser curioso. Un mercader independiente, de gran tamaño, obeso, calvo y con la piel blanca como el hueso. Es vegetariano, bebe cantidad de cerveza, come demasiado y le encantan los gatos. Y además es completa y absolutamente honesto. Tal vez en algunos aspectos sea un curioso trasunto del autor, que quizá no llegue a los dos metros y medio de altura pero está más bien llenito y vive con cuatro gatos.

Miquel Barceló

En efecto, Haviland Tuf y George R.R. Martin no son la misma persona, pero se parecen. Y no me refiero al aspecto físico.

Tuf es un ingeniero ecológico (algo así como el Kynes de Dune) todoterreno: lo mismo te elimina una plaga que te combate una hambruna. Y, aunque es un excelente profesional, tiene un pequeño defecto: no le gusta que los clientes le metan prisa; y no porque sea incapaz de trabajar bajo presión, sino porque sabe que no conviene precipitarse. Obrando a destajo, el resultado se resiente y la clientela queda insatisfecha. En realidad, hagas lo que hagas, la clientela siempre queda insatisfecha. Por ejemplo, a mí me ha dejado muy insatisfecho la traducción. Está plagada de leísmos, comas entre sujeto y predicado, personajes que cambian continuamente de apellido (Dawnstar/Danwstar, Leigh/Leight) y hechos sin hache, entre otras perlas que me produce pudor reproducir.

(Incidentalmente debo reconocer que, para que no se perdiera el tono buscado por el autor, hemos encargado la traducción a un hombre que estuvo también llenito hace unos años y que tiene dos gatas en casa…)

Miquel Barceló

Por su parte, Martin es el autor de una maravillosa space opera prima titulada Muerte de la luz (1977), y de Canción de hielo y fuego (1996-…), una serie de libros gordos que ha dejado a muchos lectores insatisfechos. Con "insatisfechos" no quiero decir que no hayan hallado satisfacción en su lectura, sino que esperan con insidiosa ansia el quinto volumen de la saga. Y, no satisfechos con estar insatisfechos, han decidido presionar al pobre Martin, a quien no le gusta que le metan prisa; y no porque sea incapaz de trabajar bajo presión, sino porque sabe que no conviene precipitarse. Obrando a destajo, el resultado se resiente y la clientela queda insatisfecha. En realidad, hagas lo que hagas, la clientela siempre queda insatisfecha.

Como dice Neil Gaiman (en un post citado en otro post, al que llegué gracias a JJ):

George R.R. Martin is not your bitch.

Amén.

14.5.09

El lujo en los tiempos que corren (y navegan)



El año pasado estuve en un hotel. Encima de una mesita había un bloc de notas con el logotipo de la cadena a la cual el hotel pertenece, y una frase: "El lujo ya no es lo que era." La frase me dio mucho que pensar: básicamente tonterías. De hecho, arranqué una hoja con la idea de dedicarle un post.

Le di muchas vueltas (dos o tres) a ese post, pero nunca acabó de convencerme. Hasta hace poco, cuando me hallaba plácidamente conduciendo, a la par que escuchaba por enésima o eñésima vez "Rocco Sigfredi" (sic), de Iván Ferreiro. Aunque la canción es estupenda, tiene unos versos que hacen ostentación de una gramática muy dramática:

Me contaron una vez
que hoy el lujo en Nueva York
ya no es lo que era ayer.

Como decía, estaba escuchándola por nª o ñª vez cuando se juntaron las ganas con el hambre de comer; y vi la serendípica luz, la de la bombilla en el colodrillo (nota: buscar significado de colodrillo). En efecto, en aquel momento caí en la cuenta de que "el lujo ya no es lo que era" y "el lujo (en Nueva York) ya no es lo que era (ayer)" vienen a decir exactamente lo mismo.

Ya tenía post. Podía crear una nueva entrada de la serie "Citas paralelas". Incluso podía añadirle dos bonus tracks: un verso de "El palacio de las flores" ("cerca de la estación Retiro"), de Andrés Calamaro, y una cita del blog del propio A.C., en el que explica que, cuando fue a Madrid a promocionar el disco El palacio de las flores, le hicieron alojarse en el hotel AC Palacio del Retiro. De todas formas, me parecía una curiosidad que no le podía interesar a nadie más que a mí, así que la deseché. Además, y lo más importante: no encontraba la hoja que había arrancado del bloc del hotel AC de Madrid (el del Retiro no, otro).

En cualquier caso, sirva todo ello de introducción a lo que quiero contar de Lujoyglamour.net, de Juan Julián Merelo: una novela que demuestra que el lujo ya no es lo que era. En efecto, antes el lujo navegaba en el (buscar nombre de barco lujoso) y ahora navega en Internet mientras está navegando a bordo del (buscar nombre de barco lujoso). Pero el mayor lujo de todos ha sido conocer a su autor (en la foto de abajo, que le acabo de robar sin su permiso, porque si se la robara con su permiso no sería un robo).



Lista de razones para leer Lujoyglamour.net, de JJ Merelo

- Porque tiene más trolls que El hobbit.
- Porque se basa en una pregunta que todos nos hemos hecho pero nadie se ha atrevido a formular en voz alta: ¿existen los blogueros profesionales?
- Porque su autor dice que es una novela caótica.
- Porque no es caótica, aunque afortunadamente lo parece.
- Porque tiene listas, y eso es el no va más de la modernidad (el otro día vi un libro de presentadora televisual joven y de modernidad contrastada que estaba hecho todo de listas).
- Porque cuando dos personajes abandonan el chat para hablarse cara a cara, dicen que la conversación gana en ancho de banda.
- Porque te dan consejos para mentir en un currículum.
- Porque te tronchas, por usar un verbo de los tiempos de Internet 1.0.
- Porque todo lo que dice es verdad. La prueba está en que el blog Lujoyglamour.net existe.
- Porque Lujoyglamour.es también existe. Y Lujoyglamour.com.es.
- Porque, si Lujoyglamour.net existe, los blogueros profesionales también existen.
- Porque en menos de dos páginas te has leído una saga nórdica completa.
- Porque está escrito con software libre, como el ave que escapó de su prisión y puede al fin volar (espero que no lo lea la SGAE).
- Porque si quieres ligar con alguien que se ha leído Lujoyglamour.net y Los hombres que no amaban a las mujeres, lo tendrás mucho más difícil si le hablas de un libro que se ha leído todo el mundo (menos yo).
- Porque si compras Los hombres que no amaban a las mujeres estás contribuyendo al enriquecimiento de los familiares que no amaban a Stieg Larsson (o no tanto como su pareja, que no va a ver un duro sueco).
- Porque si estás haciendo una lista de cosas para meter en una maleta, queda muy mal no saber si Larsson va con una ese o con dos.
- Porque si te lo compras (aquí, a la izquierda), puedes aprovechar y comprarte el libro de al lado (aquí, a la derecha). Así tendrás la colección completa de los premios Bubok, mucho más asequible que la colección completa de los premios Planeta, los premios Nadal o los premios Nobel de Química.
- Porque al leerlo se activan las mismas zonas del cerebro que leyendo un libro de Eduard Punset en la limusina de Ferrero Rocher.
- Porque si no te lo lees eres un woser.
- Porque si no sabes qué es un woser, harías bien en leerlo.
- Porque cinco de cada cinco miembros de un jurado (Andreu Teixidor, Rosa Regàs, José Ángel Mañas, Lorenzo Silva y Ángel María Herrera) no pueden estar equivocados.



- Porque son muchas las veces que me han llamado Carlos, pero Alberto Barrios sólo una.
- Porque os lo recomiendo (que lo leáis, no que me llaméis Carlos).

19.3.09

The human factor: El titulaje de los tituladores

I

The human factor (El factor humano, en España) es el título de una película de 1979, dirigida por Otto Preminger y basada en el libro The human factor (El factor humano, en España), de Graham Greene.

The human factor es el título de una película de 2009 (actualmente en fase de rodaje), dirigida por Clint Eastwood y basada en el libro Playing the enemy (El factor humano, en España), de John Carlin. Me pregunto qué fue primero: ¿el título de la película o el de la traducción española del libro?


II

The burning plain es el título de una película de 2008, dirigida por Guillermo Arriaga y basada en un guión original del propio director (no en vano fue guionista antes que fraile). En España se ha traducido como Lejos de la tierra quemada. ¿Será una forma sutil de alejarse de El Llano en llamas, el libro de relatos de Juan Rulfo?

(Dedicado a mi blog abandonado.)

22.2.09

La guerra de los nombres de las rosas

Me comentaba hace poco Martingarri que el nombre de James Wilson está inspirado en el de John Watson. En efecto, el nombre del doctor Wilson, inseparable compañero del doctor Gregory House, es un homenaje de David Shore al doctor John Watson, amigo fiel de Sherlock Holmes. De hecho, el apellido del doctor House también es un guiño al doctor Holmes.

Vale, me habéis pillado: Holmes no era doctor. Pero Sir Arthur Conan Doyle, el hombre que le dio la vida (y luego se la quitó, y luego se la devolvió), sí era médico. Es más: el personaje de Holmes estaba inspirado en un médico llamado Joseph Bell.

Dick Watson es un nombre que se menciona en diversos momentos de El hijo de la novia. Es una especie de running gag (chiste recurrente), aunque el chiste no se resuelve hasta el final de la película. Como no quiero cometer ningún espóiler, sólo diré que ese nombre parece un guiño (muy retorcido, casi estrábico) a John Holmes. (Sobreunanube nos confirma que "John Holmes y Sherlock Holmes no son la misma persona".)

El director de El hijo de la novia se llama Juan José Campanella. En inglés sonaría de un modo muy parecido a Joseph Bell.

Guillermo (William) de Baskerville, el monje sabueso de El nombre de la rosa, debe su nombre (el suyo, no el de la rosa) a El sabueso de los Baskerville, novela de Arthur Conan Doyle protagonizada por Sherlock Holmes. Y el título es un homenaje a Romeo y Julieta. Cosas de Umberto Eco, un autor metalingüístico hasta en su propio apellido.

La secuela de Parque jurásico, Un mundo perdido, es tocaya de la famosa novela homónima (valga la redundancia) de Arthur Conan Doyle. Y sí, también va de dinosaurios.

Ser Arthur Dayne es uno de los nombres que aparecen en la sobresaliente (y me quedo corto) serie de novelas Canción de hielo y fuego, de George R.R. Martin. Abro inciso. Para quien no la conozca, diré que se trata de una obra casi tan coral como la guía telefónica, pero muchísimo más recomendable (de hecho, os recomiendo que la leáis ya, antes de que HBO empiece a fusilarla con otra de sus obras maestras). Cierro inciso. Como decía antes de abrir el inciso, Ser Arthur Dayne es un nombre que se cita con frecuencia. Se trata de un caballero medieval en un mundo moderadamente fantástico, una especie de Cid Campeador muerto antes del inicio de la serie. O sea, una leyenda. Más o menos como Conan, el bárbaro de Robert E. Howard. Y claro, si a Ser Arthur Dayne le sumas Conan, se obtiene un resultado muy aproximado a Sir Arthur Conan Doyle.

En Canción de hielo y fuego (obra más coral que una retrospectiva de Spencer Tunick) aparece otro personaje con guiño: el gordo Samwell Tarly, cuyo nombre suena sospechosamente parecido a Samwise Gamgee (el Samsagaz Gamyi de El Señor de los Anillos).

Otro nombre similar a Sam Gamgee es el de la pareja Sam [Fredericks] y [Orlando] Gardiner, personajes de la serie de ciencia-ficción Otherland, de Tad Williams. Aquí es tan obvio el parecido con el jardinero (gardener) Sam, que el propio Gardiner hace algún comentario al respecto (si queréis os lo miro). Pero eso no es todo: el mismo nombre de Sam Gamgee podría ser un sutil (muy sutil, vale) guiño de Tolkien a otro personaje: Sancho Panza. A fin de cuentas, los dos son hombres de campo que abandonan a sus familias para embarcarse en una aventura que ni les va ni les viene. Y no me digáis que Gandalf no es una especie de don Quijote en un mundo que le sigue la corriente.

En los libros de Martin hay más guiños como éstos, lo cual no debería extrañar a nadie, tratándose de una obra más coral que ¿Dónde está Wally? Por ejemplo, las casas feudales de los Stark y los Lannister son un remedo de los York y los Lancaster, famosos por liarla parda en la guerra de las Rosas (v. La flecha negra, de Robert L. Stevenson). Esto no lo he descubierto yo. Lo que sí descubrí hace poco es que el título original de la película La guerra de los Rose bien podría ser un juego de palabras.

Otro ejemplo, mucho más anecdótico (sólo se menciona dos veces, y muy de pasada) son los hermanos Josua y Elyas (hijos de un tal Willum), que se llaman casi igual que los hermanos Josua y Elías, dos de los personajes principales de otra serie novelesca de Tad Williams (¿Willum?): Añoranzas y pesares. También la recomiendo: se trata del eslabón perdido entre El Señor de los Anillos y Canción de hielo y fuego. Lo cual es una insensatez tan grande como decir que el Tirant lo Blanc es el eslabón entre el Amadís de Gaula y el Quijote, pero yo ya me entiendo. Como curiosidad: Williams es autor de otra canción (La canción de Cazarrabo) y otra guerra floral (The war of the flowers). Todo encaja como anillo al Gollum, querido Wilson. En fin. Ya lo dejo, que este post corre el peligro de dar positivo en un test de friquismo.

Bueno, sólo una más: La serie de animación japonesa Detective Conan tampoco debe su nombre al Conan de Howard, ni a otra serie japonesa de dibujos que también se titulaba Conan.

Post postum. No podía concluir este batiburrillo onomástico sin recomendar Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.