

En efecto, damas y caballeros. Todos estos años creyendo que la palabra condón venía de Condom, higienista inglés del siglo XVIII, y ahora resulta que no. A ver quién es el valiente que se lo explica a los descendientes del señor Condom, después de todas las burlas a que deben de haber sido sometidos en la escuela durante los últimos tres siglos. (Porque los niños son muy crueles, oye.)
Me pregunto qué nuevas sorpresas nos deparará la próxima edición del diccionario. ¿Que alzheimer no viene de Alois Alzheimer? ¿Que quijotesco no viene de Don Quijote? ¿Que botín no viene de Emilio Botín? ¿Que fregona no viene de Fregono? ¿Que baño maría no viene de Baño? ¿Que los japoneses no vienen de vacaciones?