Fue en el suplemento Tendències de El Mundo. De El Mundo edición Catalunya (hay otros Mundos, pero sólo estamos en éste).
Tendències, 13/6/2013
Podría echársela a Yoko Ono o al chachachá, pero no sería justo: la culpa de todo (o de un 90 por ciento, mientras no se demuestre lo contrario) la tiene Wendolin Kramer.
¿Y quién es Wendolin Kramer?
Wendolin Kramer es una superheroína que quiere ser detective. O quizás es una detective que quiere ser superheroína. O… Bueno, creo que le dedicaré una entrada en un futuro breve, cuando me aclare un poco las ideas (mediante un brainwash). De momento, sólo diré que Wendolin Kramer es la protagonista de Wendolin Kramer, la última novela de Laura Fernández. Evidentemente, hablaré de ella en la entrada que le dedicaré a su novela en el futuro, del mismo modo que hablé de ella en la entrada que le dediqué a su anterior novela en el pasado, y del mismo modo que volveré a hablar de ella en esta misma entrada.
Vale, todo esto está muy bien, pero ¿de qué se acusa a Wendolin Kramer?
Se la acusa de haber absorbido un 90 por ciento de mi tiempo libre, incluida la porción de tiempo necesaria para actualizar este blog. El otro 10 por ciento, por cierto, es imputable a la Guía del autoestopista galáctico, libro de Douglas (como el chicle) Adams (como el chicle) que tenía previsto empezar tras la finalización de Wendolin Kramer (y después de haber actualizado este blog), pero que cogí por error un día que andaba (corría) con prisa, cuando el libro que tenía que haber cogido es Wendolin Kramer, y eso que éste tiene la portada eminentemente azul y aquél la tiene predominantemente naranja, pero me parece que me estoy yendo por los cerros galácticos de UB313.
Perfecto. Ya he actualizado el blog. Y ahora ¿qué?
Ahora toca retomar la entrada anterior. Como recordaréis, dicha entrada (estoy evitando el vocablo post aposta) hacía referencia a algunas de las reacciones que el estreno de Els últims dies de Clark K. había suscitado en los medios de comunicación, y concluía con un prometedor "Continuará".
Y he aquí la continuación propiamente prometida:
El miércoles de la semana pasada (ya he dicho que mis lecturas me han tenido muy ocupado), El Punt publicó una entrevista que me había realizado Jordi Bordes. También la publicó el diario Avui, pero no hace falta que pinchéis en los dos enlaces.
Y el jueves aparecí en el suplemento Tendències de la edición catalana de El Mundo (en efecto, el mismo suplemento que hace cuatro años sacó a la luz mi oscuro blog quesero). El reportaje lo firmó Laura Fernández. ¿Y por qué lo firmó? Porque es la autora del reportaje, claro. También es la autora de Wendolin Kramer, pero eso ya lo había dicho.
Por cierto, fue a través de Laura Fernández como conseguí otro lector: Carlos González Peón estaba leyendo un artículo de Javier Calvo que le llevó al blog de Laura Fernández, y en el blog de Laura Fernández leyó una entrada que le condujo al texto primigenio en que se basa Els últims dies de Clark K. (Los últimos días de Clark K.), pero casi mejor que os lo cuente él mismo en su propio blog, que tiene mucha más gracia.
Definitivamente, la semana pasada fue una pasada de semana. Y ésta va por el mismo camino: ha empezado con el anuncio de la prórroga, por dos semanas más, de la obra. Concretamente, hasta el 28 de marzo.
Si la cosa sigue así, lo mismo habrá que pasar a los penaltis.

Como todo el mundo sabe, los felpudos están ahí para que los recién llegados no ensucien nuestras casas. Pero ¿qué pasa cuando el felpudo es nuestra casa? ¿Qué pasa cuando el felpudo es nuestra ciudad? Una ciudad arrodillada a los pies de los forasteros para que hagan con ella lo que quieran, como propone su himno (interpretado por Anita Velasco, la chica que no quiere ser un planeta). Suponiendo, claro, que los forasteros existan.
Welcome es una ciudad alfombra donde las miserias no se barren debajo de la misma: se dejan encima y se maquillan. Con publicidad, con ocio y entretenimiento, con información ficticia. También con maquillaje. Porque en Welcome hay mucho maquillaje, y el resultado es tan chillón que si Mr. Marshall tuviera planes de pasar por esta ciudad, a la fuerza tendría que detenerse. Y se quedaría. Yo también me quedaría, me habría quedado a vivir si no fuera porque Welcome es un planeta con nombre de ciudad que sólo tiene 286 páginas, las cuales se consumen en un suspiro. (Suspiro.)
Welcome es una ciudad que se mira al espejo, como si fuera forastera de sí misma. Una ciudad egoturista y egosurfista en un escenario entregado a visitantes que no existen. Y es que (cuenta la leyenda) no hay vida más allá de Welcome. Lo demás es desierto.
Corrijo: sí hay un visitante. Llega a bordo de un objeto volador no identificado, aterriza como puede en un centro comercial y deja 1.603 muertos, que se dice pronto. Un pequeño sacrificio para una ciudad que recibe al forastero con alegría, aunque nadie crea en su existencia. Ni en la de los 1.603 muertos. Unos dicen que es la acción publicitaria de una futura serie de televisión. Otros sostienen que se trata del regreso de un autor de best sellers, desaparecido años atrás. Lo importante no es quién tiene la verdad, sino quién es capaz de imponer la suya propia, aunque sea una verdad de mentira. Pero la verdad verdadera está ahí dentro. Está en el interior del ovni, y tarde o temprano saldrá a la luz cegadora de Welcome.
Bienvenidos a Welcome es una comedia divina y altamente divertida. También es la primera novela de Laura Fernández (o la primera que firma con su apellido). Una novela que, según la Casa del Libro, está agotada. Pero yo no lo creo, porque es un libro inagotable. Y si lo que quieren decir es que no quedan ejemplares, también es mentira. Si aterrizan aquí y siguen las instrucciones, quizás puedan conseguir su pasaje a Welcome.
En enero de 2011, Seix Barral publicará la siguiente novela de la autora: Wendolin Kramer. Será un gran éxito de público y crítica (lo sé porque acabo de venir del futuro) y a buen seguro hará que Bienvenidos a Welcome se vuelva a publicar, esta vez en una edición de tapa dura y punto de libro elaborado en terciopelo azul marino, con ilustraciones a dos tintas de personajes inolvidables, como Brandy Newman, Anita Velasco, Claudio Arden, San Melbourne, Júpiter Ron, Rita y Bobo Sedán, Ginger Ale, Pony Caro, Arto México, Fred Ladillo, Dios y un largo etcétera de nombres propios y extraños que deberían tener sus respectivas entradas en la Wikipedia. Pero ¿por qué esperar tanto tiempo, cuando aún se puede conseguir la edición original y desclasificada (o descatalogada, siempre me lío) de un libro único en toda la galaxia?
Acabo con una frase que, aunque ha quedado un poco descolgada, me apetecía incluir:
Si Bienvenidos a Welcome fuera una serie, yo mataría* por trabajar en ella.
* Pero sólo a los malos, como Dexter.