
¿Alguien sabría decirme a qué extraño fenómeno se debe que los conductores de autocar de cualquier tiempo y lugar sean tan proclives a poner películas de Sylvester Stallone?
Durante mis excursiones escolares me tragué Acorralado, Rambo/Acorralado 2ª parte, Rambo III y Cobra, el brazo fuerte de la ley unas cuantas veces. Y en el último viaje he visto Rocky Balboa en dos o tres ocasiones; la última, por cierto, con el doblaje español de Ricard Solans (lo cual, estando en los feudos selváticos de las FARC colombianas, no deja de tener su punto de extrañeza).