Pepín Bello es, según Vila-Matas, "el arquetipo genial del artista hispano sin obras". Esto es lo mismo que ser pichichi sin goles, alpinista sin cumbres o grupo parlamentario sin escaños. Lo mismo, pero mucho más difícil: porque un arquetipo es un 'modelo original y primario en un arte u otra cosa', y para que haya un modelo tiene que haber imitadores. Pero ¿quién puede imitar la obra de un artista sin obras?
La respuesta está en Twitter: un no lugar donde el legado de Pepín Bello ha calado profundamente, incluso entre autores con abundante obra escrita.

Y seguro que hay más. Porque, diga lo que diga Bécquer, podrá no haber poesías, pero siempre habrá poetas.
9.12.10
Obra no vista
5.12.10
Hola a las armas
No entiendo a los logotipadores de series. Pudiendo diseñar una tipografía a mano alzada, ¿qué necesidad tienen de alzarse en armas?


Definitivamente, se acerca el invierno (y mi caldera sigue haciendo de las suyas).
25.5.10
Vampiros de Luisiana que beben sangre embotellada
No es una página de Facebook. Tampoco es el tagline de True blood, ni de los libros de Charlaine Harris en los que se basa la serie de HBO. El título de este post hace alusión a algunos de los personajes de Sueño del Fevre, novela de George R.R. Martin que vio la luz allá por 1982.
La acción se sitúa a mediados del siglo XIX, cuando los vampiros aún no habían salido del armario (me refiero al armario de los vampiros, no al de Narnia). Y aunque algunos de ellos ya bebían sangre embotellada, no se trataba de Tru Blood, sino de sangre de verdad. Bueno, en realidad era sangre de oveja adulterada, pero no deja de ser algo más biológico que ese mejunje sintético de los japoneses.
¿Y qué más puedo decir del libro que no se haya dicho ya?
Por ejemplo, esto: Sueño del Fevre es un libro más absorbente que la compresa de un anuncio con sangre falsa, pero real (azul).
O esto: Martin construye una novela de terror y de aventuras a bordo del mejor vapor del Misisipi; una historia donde Mark Twain y Bram Stoker se dan la mano y se corren una buena farra.
O esto: Es un libro que, cuando lo acabas, te entran ganas de dejarlo todo, marcharte al alto Misisipi (a salvo de la marea negra) y construir un fabuloso barco fluvial (como hizo el propio Twain en el volumen más prescindible de la, por lo demás, muy recomendable serie del Mundo del Río, de Philip José Farmer).
Leo en el Not A Blog de George R.R. Martin que en algún lugar del mundo ha empezado a salir una adaptación en cómic con dibujante malagueño. El siguiente paso lógico sería que HBO (it's not TV) hiciera su propia adaptación en formato serie. Incluso la podría vender como una precuela de True blood. Pero casi mejor que esperen al final de Canción de hielo y fuego, serie que es una adaptación de otra (magnífica) serie de novelas de Martin. La serie (la de TV) aún no ha empezado; la serie (la de los libros) nadie sabe cuándo acabará, si es que acaba.
Hablando de acabar, un consejo: esta noche no crucéis el Misisipi.
Y hablando de consejos para esta noche: si vuestra TDT sintoniza IB3, no os podéis perder Això no és Islàndia, el primer programa imperdible de la era post-Lost.
17.8.09
Martin, no corras
Estoy leyendo Los viajes de Tuf. No es el mejor libro de George R.R. Martin, pero es un buen libro. Se trata de un conjunto de relatos de ciencia-ficción, escritos entre 1978 y 1986, sumamente entretenidos y con el discreto encanto de lo pulp.
El protagonista, Haviland Tuf, es un ser curioso. Un mercader independiente, de gran tamaño, obeso, calvo y con la piel blanca como el hueso. Es vegetariano, bebe cantidad de cerveza, come demasiado y le encantan los gatos. Y además es completa y absolutamente honesto. Tal vez en algunos aspectos sea un curioso trasunto del autor, que quizá no llegue a los dos metros y medio de altura pero está más bien llenito y vive con cuatro gatos.Miquel Barceló
En efecto, Haviland Tuf y George R.R. Martin no son la misma persona, pero se parecen. Y no me refiero al aspecto físico.
Tuf es un ingeniero ecológico (algo así como el Kynes de Dune) todoterreno: lo mismo te elimina una plaga que te combate una hambruna. Y, aunque es un excelente profesional, tiene un pequeño defecto: no le gusta que los clientes le metan prisa; y no porque sea incapaz de trabajar bajo presión, sino porque sabe que no conviene precipitarse. Obrando a destajo, el resultado se resiente y la clientela queda insatisfecha. En realidad, hagas lo que hagas, la clientela siempre queda insatisfecha. Por ejemplo, a mí me ha dejado muy insatisfecho la traducción. Está plagada de leísmos, comas entre sujeto y predicado, personajes que cambian continuamente de apellido (Dawnstar/Danwstar, Leigh/Leight) y hechos sin hache, entre otras perlas que me produce pudor reproducir.
(Incidentalmente debo reconocer que, para que no se perdiera el tono buscado por el autor, hemos encargado la traducción a un hombre que estuvo también llenito hace unos años y que tiene dos gatas en casa…)Miquel Barceló
Por su parte, Martin es el autor de una maravillosa space opera prima titulada Muerte de la luz (1977), y de Canción de hielo y fuego (1996-…), una serie de libros gordos que ha dejado a muchos lectores insatisfechos. Con "insatisfechos" no quiero decir que no hayan hallado satisfacción en su lectura, sino que esperan con insidiosa ansia el quinto volumen de la saga. Y, no satisfechos con estar insatisfechos, han decidido presionar al pobre Martin, a quien no le gusta que le metan prisa; y no porque sea incapaz de trabajar bajo presión, sino porque sabe que no conviene precipitarse. Obrando a destajo, el resultado se resiente y la clientela queda insatisfecha. En realidad, hagas lo que hagas, la clientela siempre queda insatisfecha.
Como dice Neil Gaiman (en un post citado en otro post, al que llegué gracias a JJ):
George R.R. Martin is not your bitch.
Amén.