30.8.06

Pelillos a la mar

Según José Calles y Belén Bermejo, autores de Dichos y frases hechas, la expresión "pelillos a la mar"

proviene de un rito antiquísimo mencionado ya en los antiguos poemas homéricos. La ceremonia era, en principio, una promesa de fidelidad y amistad. Consistía en esparcir lana de oveja o de cordero sobre una extensión inmensa de agua. Este rito pasó a designar el olvido de todas las afrentas. Más adelante, y a falta de ovejas, los hombres se cortaban un trozo de barba y ejecutaban el mismo ceremonial con idéntico sentido.

Pues ahora en Filipinas han retomado la costumbre, pero para contener una marea negra.

2 comentarios:

ariadna dijo...

Y si una es mujer y no tiene barba ni ovejas? qué complicada es la amistad...

al dijo...

Sí, es casi tan complicada como la publicidad. ;-)