2.4.11

Vías de doble contrasentido




I


Ya hablé en su día de los billetes de tren que no se pueden fumar. Hoy les toca el turno a los billetes de tren que no son válidos para viajar.

No hace falta señalar que esta presunta invalidez, además de un contrasentido, es una falsedad. Que yo sepa, no está prohibido subir a un tren (ni a un autocar, ni a un barco, ni –de momento– a un avión) con uno de estos billetes.


II


Cada vez que la megafonía de la estación de Sants proclama que "Para este tren no son válidos los billetes de Cercanías", me entran ganas de contestar: "Para este viaje no se necesitan alforjas."

¿Desde cuándo no está permitido viajar en AVE con un billete de Cercanías entre las páginas de, pongamos, una novela de Antonio Orejudo? ¿O acaso sólo se pueden marcar las páginas con puntos de libro homologados?


III


Esto lo publiqué en Facebook a principios de año:



Gracias a la nueva ley antitabaco, la terraza del bar de la estación ya dispone de estufa. Los pasajeros, en cambio, siguen pasando frío en los andenes mientras los altavoces informan de que "está prohibido fumar en el recinto de la estación".

7 comentarios:

teresa RAMOS dijo...

Brillante como siempre, primo.

al dijo...

Gracias, prima.

Palomares dijo...

¿Y qué tal está la novela de Orejudo?

Palomares dijo...

Orejudo al lado de mi avatar. Ha sido sin querer, pero no me parece mal.

al dijo...

Jaja. La leí hace mucho tiempo, pero me apetecía hacer un bodegón conceptual. Lo poco que recuerdo de su lectura es que me dejó eufórico, pero no tanto como su primera novela, 'Fabulosas narraciones por historias'. Los otras dos libros no están a la altura, pero siguen estando a varios kilómetros sobre el nivel del mar.

Palomares dijo...

Leí Fabulosas... y me encantó. Hace poco he leído Reconstrucción, que con estar muy bien (pero muy bien) no alcanza el nivel de Fabulosas... Pero es que se me ocurren pocas novelas tan fulgurantes como esa.

al dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. El mes pasado leí la última, 'Un momento de descanso'. Me pasa como con esas películas de Tarantino que nos gustarían mucho más si no hubierámos visto las primeras. De todos modos, vale mucho la pena y tiene momentos muy brillantes (uno de ellos pasa en un tren, precisamente).