8.5.12
Pedantes y después
2012
En el fondo no hay tanta diferencia: el primer joven identifica una cita de Séneca y el segundo tiene una cita con el hermano mayor.
15.4.12
Una traducción: Las mejores ocasiones

Mi segunda traducción de un texto de Jordi Casanovas, y su primera obra. Mi primera obra, por cierto, también la dirigió él. Después de haber dirigido como una veintena de textos, todos suyos, todos escritos después de Les millors ocasions, su primera obra, la que acabo de traducir.
No descubro nada si digo que Casanovas es uno de los veteranos, pero me viene bien para presentar esta obra, porque uno de los personajes también es uno de los suyos; es decir, uno de los veteranos. De hecho, Les millors ocasions desprende más veteranía que la mayoría de óperas primas.
La acción empieza con dos hombres que se encuentran en los servicios de una estación de tren. A uno le suena la cara del otro, pero eso es porque sale en la tele, y en realidad no es que le suene su cara, sólo está haciendo tiempo. Y hasta aquí puedo leer.
El texto os lo podéis bajar de aquí (versión original en catalán y, en la columna derecha, traducción al castellano), o de aquí (traducción). Ahora que la tónica general consiste en conocer más de tres marcas de ginebra (Senil Dion dixit), nadie debería perderse este "cóctel de metafísica y violencia". O sufrirá las consecuencias.
25.3.12
Una traducción: La Ruina

Ahora que la compañía FlyHard está triunfando en La Villarroel con Nit de ràdio dos punt zero, de Cristina Clemente. Ahora que volverá a hacerlo con Burundanga, de Jordi Galceran y (dirigida por) Jordi Casanovas. Ahora, digo, conviene recordar que no es la primera vez que la compañía desembarca en el teatro por antonomasia de la calle Villarroel. Ya lo hizo en 2008 y 2009 con dos obras de Casanovas: La Ruïna y La revolució, respectivamente.
¿Por qué conviene recordarlo ahora? Primero, porque recientemente he tenido el honor y el placer de traducir La Ruïna al castellano. Segundo, porque es un texto muy actual; esto es lo que se dice de todas las obras de teatro, de Los persas a El mercader de Venecia, pero en este caso es absolutamente cierto: se trata de una comedia sobre un grupo de personas que ven cómo su presente y su futuro, sus vidas y sus aspiraciones, se estampan contra el muro inquebrantable de la crisis económica. Y esto lo escribió Casanovas en 2007, cuando aún no conocíamos a los hermanos Lehman y su prima de riesgo (yo sigo sin conocerlos, pero esa es otra historia). Y lo reescribió a finales de 2011, potenciando sus virtudes: la actualidad, la comicidad, el factor mesa, que prefiero no revelar, y muchas más.
La traducción (y la obra original) se puede descargar directamente de la web del autor. También podéis solicitarla en Catalandrama, la biblioteca de traducciones de L'Obrador/Sala Beckett.
No os la perdáis. Pasar un rato estupendo a costa de la crisis no tiene precio.
Próximamente: Las mejores ocasiones.
12.3.12
Posiblemente, el anuncio más decepcionante de la historia

La publicidad es como el fútbol: los titulares son mejores (es un decir) que el resto, que están de apoyo. Lo malo es cuando en lugar de apoyar se dedican a chutar a otra portería. En ese caso, el público se siente defraudado. Si te dicen que vas a perder ocho kilos en una semana, y a continuación te dicen que serán dos semanas, se te quitan las ganas de pinchar en el enlace. Y piensas: "Ah, no, yo no voy a picar." Y si picas, lo harás entre horas y sin preocuparte por los kilos de más, porque te sientes estafado y te apetece un estofado (me río de Mecano y sus ripios).
Pero eso no es todo. ¿Qué me decís del uso arbitrario (de tarjeta roja) del infinitivo? ¿Y de la foto de (juraría que es una actriz famosa, pero no puede ser)?
Y, sin embargo, la carne es débil, y uno acaba picando y teletransportándose a un publirreportaje titulado Diario del Consumidor Reportero, donde se pueden leer perlas como "La Receta dietética del Mango Africano revelada: ¿Receta dietética milagro o fraude?". Y de repente te sobrevienen unas ganas terribles de vomitar. De vomitar ocho kilos en una o dos semanas.
Fuente: Facebook.
11.3.12
A lo mejor soy un gendarme francés

Anteayer viernes me pasó una de esas cosas que sólo les pueden suceder a los gendarmes franceses.
Fue en un hipermercado de la cadena Caprabo, perteneciente en su mayor parte al grupo Eroski (Caprabo es a Eroski lo que Unnim al Banco Bilbao Vizcaya; conclusión: en cien años, todos vascos). Cuando hago la compra entre semana suelo tropezar con menos gente que un sábado al mediodía. Entre semana, la clientela se limita a algunos jubilados y, en ocasiones, uno o dos presentadores de televisión. Ayer no era una de esas ocasiones: en lugar de presentadores vi a un par de jóvenes de aspecto sano, aunque desconocidos para el gran público. Al verlos, no sé por qué extraña razón, me imaginé que eran etarras. Digo que es una extraña razón porque sano y etarra son términos antagónicos. Pero lo más extraño vino a continuación, cuando pude leer la palabra que sus cazadoras llevaban estampada al dorso: BOMBERS.
Los gendarmes franceses ya no son los únicos capaces de confundir a unos bomberos catalanes con etarras en el supermercado. A no ser que yo sea un gendarme francés y no me haya dado cuenta (lo que sería un error de bulto muy propio de un gendarme).
29.2.12
En lo más seco del seco invierno

Una de dos: o el tiempo es relativo (que lo es), o la información es relativa (que también lo es).
Fuente: Google Noticias.
