2.5.08

Elegí mi propia aventura para empezar a fumar; o: Copas de tráiler para todos

Aquí un tráiler de un corto que no he visto, pero que promete: La aventura de Rosa, aventura cinematográfica de Ángela Armero. Yo también prometo: prometo verlo.



Y sigo prometiendo: prometo que nunca había tenido tantas ganas de ver a Fran Perea.

Por las siglas de las siglas*



No me extrañaría que el autor de este acrónimo fuera el mismo que cometió lo del AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos**). Un cachondo.

* Este chascarrillo se lo había oído al profesor de relaciones públicas, otro cachondo.

** Y alumnas.

27.4.08

¿Son los animales supersticiosos?

Cuando un gato negro se cruza con otro gato negro, ¿qué le cruza por la cabeza?

¿Los pájaros carpinteros tocan madera para no morir aplastados por el árbol?

¿Alguien ha visto realmente una ratita barriendo una escalera? ¿Y barriéndola por debajo?

¿Los conejos creen que tener dos patas les proporciona el doble de suerte? Cuando con una de ellas pisan una mierda, ¿se consideran triplemente afortunados? ¿Y qué pasa si se levantan con la pata izquierda?

21.4.08

Multidifusión

No contento con robarle contenidos a este blog, El Periódico de la Publicidad ha empezado a robárselos a sí mismo (las dos imágenes corresponden a sendas páginas consecutivas con el mismo artículo; eso sí, la maquetación es diferente):





Lo mejor de todo es que el periódico cuesta 17 euros.

20.4.08

Bilingües de temporada



Hace algunos años, una empresa de aperitivos lanzó (al mercado) unas patatas fritas con sabor a queso y otras con sabor a jamón. Las primeras iban en una bolsa panibérica en la que se leía sabor queso y sabor queijo. En cambio, en la bolsa de las segundas se leía sabor jamón, pero no había ningún rastro de su equivalente portugués: sabor presunto.

En similar omisión han incurrido los responsables de este zumo, al no incluir en la etiqueta (por lo demás bilingüe) el sello Sabor do Ano.

18.4.08

Coses que et passen a Barcelona quan ets un jugador de futbolí

El próximo 23 de abril se celebrará una fiesta en honor de un tipo que mató a un dragón de nivel 80. Y como la tradición es más vieja que los juegos de rol, en lugar de espadas de Aragorn y colgantes de Arwen, los enamorados se regalarán libros y rosas. Sencillo, ¿no?

Pues no. Porque si habías pensado regalarle el último ladrillo de Ken Follett (cosa que negarás, aunque sólo sea para llevarme la contraria) con la sana intención de:

a) cumplir;
b) que se lo lea;
c) que, una vez leído, te lo deje;

desengáñate. Pues, aunque se cumpla el primer punto, es bastante probable que ya lo tenga (otro regalo, seguramente). Y, aun suponiendo que no lo tuviera, para cuando se lo haya leído (si es que logra acabárselo) ya habrás visto la película.

Así que mejor regálale este libro y/o este otro:



Acertarás seguro y/o seguro, respectivamente.

Por cierto, las rosas están bien, pero no tienen argumento.

(Curiosidad irrelevante: Los autores de ambos libros nacieron en el mismo año y estudiaron en la misma facultad, aunque se licenciaron en carreras diferentes.)