13.5.12
Los últimos días de Clark K.: Acto 3 (VOSE)
El desenlace se ha hecho esperar más de lo esperable.
La procrastinación tiene parte de culpa, pero es una parte pequeña. De hecho, los subtítulos ya estaban acabados desde mucho antes de subir el primer acto. El problema es que el programa subtitulador, Miyu (tiene nombre de supervillano), se cortaba cada vez que intentaba convertir un vídeo más o menos largo.
Pero ya pasó.
Y ahora, por fin, puedo decirlo: ¡feliz Navidad!
ACTUALIZACIÓN 13/5/2012 (un poco más tarde):
Acabo de descubrir que entre la publicación del segundo acto y la del tercero han pasado tres meses y medio: el mismo tiempo que transcurre en la ficción.
28.1.12
Los últimos días de Clark K.: Acto 2 (VOSE)
El final del verano llegó, y Clark partirá. Así, parafraseando al Dúo Dinámico (ellos y Batman y Robin no son las mismas personas), os invito a ver la segunda entrega de Los últimos días de Clark K. (en versión catalana con subtítulos en español).
Y ahora, un concursillo. El primer comentarista que me diga:
(a) el título de la canción de los créditos finales y
(b) el nombre del grupo que la interpreta
se llevará gratuitamente un ejemplar no electrónico de la edición 2009 de la obra.
13.1.12
Los últimos días de Clark K.: Acto 1 (VOSE)
Ya está aquí. Ya llegó. El primer acto (de un total de tres) de Els últims dies de Clark K. ya aterrizó. No es el primer vídeo de la obra que incrusto, pero sí es el primero con subtítulos en español. Sin contar el teaser, claro.
Si la semana que viene no he subido el segundo acto, dadme un toque. O dos.
25.10.11
¿Es una tortuga? ¿Es un caracol? ¡No, es el caballo del malo!
Con cierto retraso llega a las pantallas el teaser de Els últims dies de Clark K., una obra que se estrenó hace ocho meses y dejó de representarse hace seis.
Próximamente: el tráiler.
25.7.11
Cuando Clark encontró a Supermán: La película
En Telón de fondo, Marcos Ordóñez dice que Lluís Pasqual dice: "Un espectáculo teatral no puede descargarse de la red ni duplicarse: los asistentes compran un producto artesanal y único."
Bueno, Els últims dies de Clark K.* tal vez no pueda descargarse, pero sí puede verse online.
Y no solo eso: también puede compartirse en blogues, tuíteres, féisbuques y guguelpluses. Por no hablar de los emilios de toda la vida, o la típica pregunta al compañero de oficina: "¿Tienes un segundo ochenta y tres minutos?"
Por favor, apagad los móviles. La función está a punto de empezar.
* El vídeo está en catalán sin subtítulos. Quien lo desee puede solicitarme el texto en castellano (diferente de la versión disponible en Bubok).
13.6.11
Cataluña tenía un precio
El año pasado una mujer de Vigo compró el Sol. Bueno, en realidad no lo compró: le salió gratis. Dijo que el Sol era suyo, y a un notario primero le dio la risa y después (el notario) le dio la razón. Hasta aquí, todo claro. Pero tengo una pregunta: si la dueña del Sol es gallega, ¿el Sol también es gallego? ¿O la gallega es solar? Dicho de otro modo: ¿la nacionalidad de uno viene determinada por sus posesiones, o las posesiones adquieren la nacionalidad de su propietario?
Por ejemplo, si un señor compra Cataluña (en este caso no le saldría gratis), ¿se convertirá automáticamente en catalán? ¿O deformará el concepto de catalanidad de forma que pueda englobarlo a él, en tanto que propietario, pues de todos es sabido que qui paga mana?
Ser o no ser catalán, ésta es la cuestión (entre otras muchas) sobre la que se articula Una història catalana, espectacular espetec western de Jordi Casanovas y la compañía T6 que ahora mismo (y hasta el 26 de junio) se puede ver en el Teatre Nacional de Catalunya, valga la redundancia. También es la historia de un ascenso: desde las profundidades de la Mina hasta la terra alta del Pallars, dos territorios fronterizos que acabarán colisionando de manera contundente. Porque, aunque dicen que pagant Sant Pere canta, quien algo quiere algo le cuesta. Y, si bien es cierto que quien la sigue la consigue, no es menos cierto que acabará encontrando la horma de su zapato, o una aguja en un Pallars. Y qui la fa la paga. En resumen, que se puede armar la de Dios es Cristo, como tampoco podía ser de otra forma, tratándose de un western, con todas las de la ley, del autor de Wolfenstein y Sopar amb batalla (que no son Canción de cuna, precisamente).
Conclusión: que hay que verla, porque además los actores se salen, consiguiendo que el público se meta (en sentido figurado, que luego se meten conmigo por decir lo que no he dicho).
Y próximamente en la SalaFlyHard:
19.4.11
El día después del último día de Clark K.
Se acabó. Ayer Els últims dies de Clark K. bajó definitivamente el telón… o la capa.
Lo bueno de los estados de Facebook y los tuiteos de Twitter es que sueltas el párrafo anterior y te quedas tan ancho, porque no hay espacio para mucho más. Con los blogs es distinto. Y es peor. Aquí no tengo excusa para hacerme el estrecho y no ahondar en la profusión de sensaciones, emociones, anécdotas y experiencias que me han dejado casi dos meses de funciones y medio año de preproducción.
Podría decir que no va con la línea editorial del blog, pero ¿a quién pretendo engañar? Este blog no tiene concepto, y en un blog sin concepto todo tiene cabida.
Y es una mierda, porque no me apetece ponerme sentimental.
Sólo diré que ha sido un placer inmenso conocer y trabajar (aunque han trabajado ellos, yo sólo hacía ver que escribía en el portátil) con Jordi, Borja, Laia, Sergi, Alícia, Blanca B., Marina, Blanca C., Dani, Roser, Clara, Pablo y Sergio. Decir que son unos superhéroes sería quedarme corto, y para quedarme corto ya tengo Twitter. Más que superhéroes, son los superhéroes del planeta de los superhéroes. Y me sigo quedando corto, muy corto.
Gracias a todos los que habéis venido, a los que lo habéis intentado, a los que estuvisteis a punto, a los que os quedasteis en la puerta… Agradecido y emocionado, solamente puedo decir: GRACIAS POR VENIR.
SUPERFOTOS: © Roser Blanch
1.1.11
De su capa un ensayo

Imaginemos por un momento que yo no soy yo ni mi circunstancia (¿qué rayos querrá decir mi circunstancia?), sino Juan José Millás. Imaginemos que, incapaz de soportar la presión que supone ser Millás, arrojo la toalla y vuelvo a ser yo mismo, con o sin mi circunstancia. Imaginemos que he encontrado esta foto por casualidad y debo escribir lo primero que me pase por la cabeza, esto es: pedazos de información, llamémosles bits, que circulan por autopistas sinápticas a la velocidad del rayo (¿a qué rayos saben las cosas que saben a rayos?). Imaginemos que, una vez agrupados los bits que me pasan por la cabeza, obtengo un puñado de kilobytes que me permiten elaborar una interpretación subjetiva a partir de mi experiencia empírica, valgan las redundancias. Imaginemos: estas dos personas de sexo masculino sentadas a ambos lados de una mesa cubierta de papeles bien podrían ser dos creativos publicitarios haciendo lo que en la jerga profesional se denomina pelotear, es decir: intercambiar ideas para la próxima campaña de un producto cualquiera (por ejemplo, una mesa susceptible de ser cubierta de papeles). Pero no imaginemos más, porque esta interpretación no se aguanta por casi ningún lado: basta fijarse en las butacas del fondo y en el foco del techo para comprender que el escenario de la fotografía corresponde a un teatro, escenario incluido, y no conozco ninguna agencia de publicidad que esté en un teatro. En una iglesia, sí, pero no en un teatro, porque al mundo le pueden sobrar iglesias pero definitivamente no le sobran teatros, me parece a mí. Y, ya que estamos, debo señalar que esta foto la he robado (soy un internauta, luego soy un ladrón) de la página que tiene en Facebook la sala FlyHard. Conclusión: las dos personas de sexo masculino que aparecen en la fotografía son actores. Unos actores formidables, dicho sea de paso.